¿Qué es la adicción a las personas?

Inés Olivero y Mónica Pucheu, fundadoras de Fundapap, cuentan en esta entrevista en qué consiste la codependencia.

En el año 2000 la psiquiatra Mónica Pucheu y la psicóloga Inés Olivero fundaron  Fundapap, asociación sin fines de lucro cuya actividad está orientada a facilitar el desarrollo del conocimiento y la recuperación de las personas afectadas por la adicción a personas y/o la codependencia. Además, recientemente publicaron el libro Adicción a las personas (Editorial Urano). En esta entrevista exclusiva con La Vidriera online, las profesionales cuentan de qué se trata este mal, a quienes puede afectar y cómo es la recuperación.

¿En qué consiste la adicción a las personas? 

El adicto a las personas o codependiente es aquel que ha permitido que el comportamiento de otra persona le afecte y se obsesiona por controlar dicho comportamiento, hasta que su vida se torna ingobernable.

¿Cuáles son los primeros síntomas que manifiestan quienes la sufren? 

Decimos que la adicción a las personas es una enfermedad de autodiagnóstico, porque se trata de una vivencia de sufrimiento, de malestar constante,  estar pendiente de otra persona dejando la propia vida de lado sin poder parar la obsesión y la necesidad de control, de miedo y distress que, si quien la padece no toma consciencia, no hay nada que  hacer.

¿Hay individuos que son más propensos a sufrirla?, ¿cuáles? 

Las personalidades con baja autoestima, provenientes de hogares disfuncionales, con vivencias infantiles de sobreadaptación y desempeño de roles adultos para sobrevivir, más tarde buscan compensar aquellas carencias con las personas con quienes se vinculan emocionalmente en la vida adulta. Esto lo realizan convirtiéndose en “salvadores” de otros, a quienes intentan resolverles la vida, para luego exigirles una devolución por “todo lo que les dieron”; al no obtenerla, se colocan en el lugar de la víctima, hasta que se encuentran con otra persona “a quien salvar”. Es una modalidad vincular que se expresa en dos formas polares – el que persigue y el que huye -, que nosotros llamamos codependiente y evitativo, aunque son dos manifestaciones alternativas de la codependencia. Es decir, cuando el que persigue abandona, el que huía comienza a perseguir. Con esto se repite in eternum la frustración e insatisfacción primaria, aunque la finalidad consciente haya sido obtener lo que les fue negado en los primeros años.

Pareciera no estar tan “popularizada” como otras adicciones, ¿cuáles creen que son las razones? 

La negación es una de las características más comunes en una sociedad adictiva. El tener se jerarquiza sobre el ser y la imagen sobre la esencia. Mientras no nos detenemos a ver lo que ocurre, hacemos como que no existe, pero las consecuencias están demoliendo los valores fundamentales de la comunidad. El bullyng, el mobing el acoso moral, el abuso verbal, la violencia de género, el incremento de las redes de narcotrafico, prostitución y de trata, son solo algunas de esas consecuencias.

¿Es posible recuperarse de esta adicción? 

Sí, claro que es posible. Cuando identificamos el problema, lo miramos de frente y nos ocupamos de trabajarlo conscientemente, la recuperación ofrece una nueva oportunidad en la vida para ser quiénes siempre merecimos ser

¿Cómo son los tratamientos? 

El trabajo en los grupos permite encontrarse con espejos en las demás personas, es un espacio de respeto y empatía para tratar con nuestras dificultades y una de las vías más efectivas. Desde la experiencia con pares se va creando una red de sostén que permite la rehabilitación y ofrece una serie de recursos nuevos que abren la posibilidad de la esperanza a una vida más sana. No obstante, no reemplaza la  terapia individual, donde se profundizan los mecanismos defensivos y se abordan los núcleos emocionales más profundos. En nuestra experiencia, además de los Grupos de Asistencia y Recuperación (APAP) consideramos que la Terapia Grupal, de duración limitada a un año, con el compromiso de los integrantes en un grupo más reducido, es una alternativa  óptima para modificar esta modalidad vincular.

¿Qué le recomienda tener en cuenta a quienes la padecen y / o las personas de su entorno? 

Que consideren el valor maravilloso de la propia vida y el desperdicio que representa vivir mal a lo largo del tiempo. O sea, todos atravesamos por momentos difíciles, dolorosos o conflictivos, pero cuando percibimos que esa está siendo “la forma de vida habitual”, es momento de parar y reflexionar sobre ello. ¡Existen mejores posibilidades a experimentar y a compartir con los demás!

Para más información: www.fundapap.org